En esta ocasión tenemos el placer de presentaros el trabajo de
Alexandra Seegers, española que reside desde hace ya una decada
en Nueva York y que sus fotografías se han plasmado en un increible
libro que acaba de salir publicado en todo el mundo: Scattered
Joy.
Y que mejor introducción que mostraros el prólogo escrito
por Cristina Morató, escritora, periodista y gran viajera, vicepresidenta
de la Sociedad Geográfica Española que ha realizado para
su obra impresa.
PROLOGO
LIBRO “ Scattered Joy” de ALEXANDRA SEEGERS
“Tuve
nostalgia de Asia antes de haber ido, y desde el primer día,
hace ya muchos años, en que desembarqué en Indochina,
me sentí en mi casa… y ya nunca fui la misma”.
Alexandra David-Néel, Journal de Voyage , 1904
Cuando Alexandra se presentó en mi casa de Madrid y me mostró
entusiasmada el libro que tras cinco años de esfuerzos estaba
a punto de imprimir, me sorprendió no sólo la calidad
técnica de sus fotografías sino su particular mirada hacia
la mujer asiática. Una mirada femenina, llena de respeto, sensibilidad
y complicidad hacia otras mujeres del mundo que luchan por mantener
vivas sus tradiciones y señas de identidad en medio de la pobreza,
la explotación y los conflictos bélicos.
Todas las fotografías de este libro mágico y optimista
- como lo es su autora- irradian color y una inmensa alegría.
Lejos de los tópicos más negativos, muestran la dignidad
y la riqueza, tanto espiritual como cultural, de las mujeres que la
viajera ha encontrado en remotas aldeas de Vietnam, Tailandia, Birmania,
India o el Tíbet, donde comenzó esta aventura. Más
interesada por las gentes que por los imponentes paisajes de postal,
sus evocadores y espontáneos retratos, que podemos disfrutar
en las siguiente páginas, nos muestran a las mujeres y a los
niños inmersos en sus duras tareas cotidianas, pero también
en sus momentos más íntimos: disfrutando de sus hijos,
de una charla con las amigas o participando en un ritual religioso.
Estamos, sin duda, ante una viajera de raza y magnífica fotógrafa;
una brillante publicista española - afincada en Nueva York- que
un buen día decidió compaginar su agitada vida profesional
con su auténtica pasión: el conocimiento de otros pueblos
y otras culturas. Intrépida, aventurera y políglota, Alexandra,
es la digna sucesora de las grandes viajeras de antaño, aquellas
damas del siglo XlX, en su mayoría inglesas, que un buen día
abandonaron el confort de sus mansiones atraídas por una vida
nómada y salvaje que las atraparía para siempre. Porque
hay viajes sin retorno y viajes que te transforman interiormente, como
el que realizó la autora en el 2001 cuando descubrió el
majestuoso Tíbet. Al igual que la famosa exploradora y orientalista
francesa Alexandra David Néel - la primera europea que en 1925
logró entrar en la ciudad prohibida de Lhasa vestida de mendiga
– nuestra viajera, atraída por la filosofía budista
y la riqueza cultural de estos pueblos mal llamados primitivos, se dispuso
a explorar Asia y a convivir con sus gentes lejos de los confortables
hoteles y los concurridos itinerarios turísticos.
Al igual que Alexandra David- Néel, esta incansable trotamundos
española sintió un día la llamada de Asia y ya
nada ni nadie la detendría. Primero, y para adentrarse en el
conocimiento de la filosofía budista recaló en Dharamsala,
India, el hogar en el exilio del Dalai Lama. Allí recibió
su bendición, compartió sus días con los monjes
budistas y con energías renovadas emprendió el largo y
duro camino hacia el anhelado Tíbet. Siempre ligera de equipaje,
durmiendo en sus casas o chozas, vestida como una tibetana para integrarse
plenamente en las comunidades, Alexandra recorrería en años
sucesivos, todo el Sudeste Asiático mostrando en sus imágenes
la penosa vida de las mujeres campesinas, condenadas a la explotación,
la marginación y el analfabetismo.
Un día Alexandra emprendió un viaje iniciático
que la transformaría. Encontró la paz y quizás
un sentido a su vida, entre los monjes budistas de Dharamasala, los
niños mendigos de Rahjastan, las campesinas vietnamitas recolectoras
de arroz - a un euro el día- y en Jantra una niña Tailandesa
de trece años a la que ayudó a cambiar su fatal destino.
Ahora podemos compartir con ella su particular homenaje a todas las
mujeres y niños del continente asiático que tratan de
salir adelante sin perder jamás la sonrisa y la esperanza de
un futuro mejor. Su sueño, al fin, se ha hecho realidad.
Cristina Morató
Escritora, periodista y gran viajera, es vicepresidenta de la Sociedad
Geográfica Española ( Madrid, 2006)
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