Fue
después de su paso por los estudios de Filosofía y de
Filología Inglesa que Miriam Rousseau, descubre su pasión
por la fotografía, sobre todo en su vertiente más literaria,
como si de una nueva manera de narrar se tratara. Después de
pasar por Icart Photo, inicia su andadura como fotógrafa profesional,
primero como ayudante, luego como freelance.
Paralelamente, y fruto de su admiración por al trabajo de otros,
empieza a colaborar con Paris Audiovisuel como comisaria de exposiciones
para el Mois de la Photo en Paris. También se dedica a la docencia,
impartiendo talleres para niños, como profesora de fotografía
en la Universidad de la Sorbone y en la escuela de Fotografía
Icart Photo, donde trabaja actualmente.
Un viaje decisivo la lleva a España, donde empieza a colaborar
de forma regular con la prensa, sin olvidar por ello su trabajo más
personal, que a partir de ese momento, prestará una atención
especial al ser humano y a su entorno, intentando captar la cotidianeidad
de las cosas en su vertiente más poética. Ya sean retratos,
paisajes, pequeños objetos o grandes reportajes, es siempre el
ser humano y sus orígenes lo que estará en el centro de
sus preocupaciones. La memoria, el tiempo, el rastro, la huella, formarán
parte ya de su temática habitual, y es justamente a través
del viaje (de Barcelona a Tchernobyl, de Vilnius a El Jadida, pasando
por Ronda) que Miriam intentará reconstruir esa memoria imaginaria,
intentará reconocer esos pequeños momentos, intentará
localizar esos encuentros inesperados.
Después de diez años de idas y venidas a España,
empieza en el 2002 uno de sus proyectos más deseados, fotografiar
el Guadalquivir, desde Cazorla hasta Sanlucar de Barrameda, utilizando
una cámara de placas y con película polaroid en blanco
y negro. Con este trabajo consigue el Premio Internacional Polaroid
2004, que le permite visitar Nueva York y hacer uso de una de las cámaras
Polaroid de gran formato (50 x 65cm) que produce fotos instantáneas
reveladas en tan sólo dos minutos. Respecto a esta experiencia
Miriam comenta:
"Me gustaría dedicar este trabajo a Eliot K., quien sabrá
porque. Mil gracias también a Ana Escudero del Consulado, por
su inestimable ayuda en la búsqueda de gente. Más allá
del hecho fotográfico en sí mismo, el proyecto ha sido
una inolvidable experiencia a nivel humano. Gracias a todos, pues recibí
mucho.
Por cierto, siempre tomé precauciones con la palabra raíz,
pues tuve siempre la impresión que las raíces impiden
moverte, por eso prefiero los orígenes. Pero debo reconocer
que cuando llegué por primera vez a Andalucía, tuve la
sensación, casi mística, que ese era mi lugar para siempre.
Eres de donde quieres."
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